martes, 4 de julio de 2006

SCHLOISHIM

Cuando los judíos llegan a cualquier lugar o país de la diáspora, una de sus primeras ocupaciones en la organización de la vida comunitaria es la preocupación por asegurar un lugar digno para enterrar a sus muertos.
Según lo ordena la Torá, es un deber guardar duelo por un padre o madre, hermana o hermano, hijo o hija y esposo o esposa. Durante la Shivá (shive) el doliente acostumbra a estar en la casa sentado en bancos bajitos, sin afeitarse ni perfumarse. La primer comida será servida al doliente por sus vecinos o personas cercanas. Lo que caracteriza a este período de duelo es el silencio.
Algunos extienden esta costumbre al "Schloishim" o los treinta días de duelo, a cuyo término se suele ir al cementerio y realizar una ceremonia de recordación en homenaje al muerto. El máximo período de duelo es de un año.
Al año del fallecimiento tiene lugar el "Iortzait", día en que se conmemora la muerte del familiar encendiendo una vela en señal de recordación.